VALORES 2015

Este año en particular, desde nuestro proyecto institucional, estamos trabajando el valor del RESPETO, el COMPROMISO y la GENEROSIDAD, recordando el valor diariamente, explicando lo que significa este, realizando actividades donde se vea involucrado y sobre todo con el ejemplo.

El Respeto: La idea de que cada persona tiene el derecho a ser tratada con consideración y valorada por lo que es y tal como es, deriva del primitivo respeto y amor por los padres que sienten los niños pequeños Pero también de la posibilidad de reconocerse a sí mismo como uno más entre los otros, igual a todos y, al mismo tiempo, diferente y único. El reconocimiento de la igualdad en la diferencia, que también es un logro intelectual, conducirá a una reorganización del sistema de los valores. Basadas en el respeto mutuo, surgirán y madurarán paulatinamente, las ideas de justicia, solidaridad, responsabilidad cooperación y otras que darán orígen a una moral autónoma, diferente de la que impone la simple sumisión a la autoridad de los adultos.

El Compromiso: El compromiso y la libertad, suelen aparecer enfrentados en nuestros días, cuando tanta gente rehúye quedar ligada de manera responsable a otras personas, a sus propios proyectos laborales o académicos, a causas sociales o comunitarias de largo aliento. Con todo, la libertad no se opone al compromiso en la medida en que este se base en elecciones auténticas y se relaciones con los deseos profundos, la escala de valores y las capacidades de cada uno. Por ello es necesario tener claramente identificados nuestros intereses, nuestras necesidades y posibilidades. Sostener un compromiso así asumido responderá, entonces, a una decisión propia más que a acuerdos externos o a obligaciones. Para desarrollar la capacidad de comprometerse, será preciso que los chicos aprendan también a conocerse a sí mismos, que más allá de los logros puramente personales, diversifiquen sus intereses hacia los demás y que adquieran otros valores como la responsabilidad y la perseverancia.

La Generosidad: Los chicos más pequeños suelen otorgarle a los objetos un valor subjetivo, según el apego que sientan por ellos. Carecen, por otro lado, de nociones del tiempo afianzadas y claras como para comprender el valor de “para siempre” como opuesto, por ejemplo, a “por un rato”. Tampoco conocen cabalmente qué significa ser el dueño, el propietario de algo. Por estas razones, es difícil afirmar que sus regalos o su tendencia a compartir sean conductas verdaderamente generosas. Del mismo moso, las actitudes “retentivas”, no querer dar nada, acaparar, tampoco pueden interpretarse siempre como egoístas. En el otro extremo, el idealismo de los adolescentes, su desprecio por los valores materiales de los adultos, su inclinación a constituir grupos que se mueven en bloque y sus reacciones son más emocionales que racionales, tampoco permiten pensar en una generosidad madura. Para desarrollarla, los adultos podemos conducir a los chicos a conocer y valorar sus pertenencias y a compartirlas, así como estimularlos a brindar su tiempo y su esfuerzo en actos de servicio. La generosidad se va aprendiendo de a poco. Implica comprender las necesidades e los demás, ponernos en su lugar y brindarnos enteros. También debemos poder recibir lo que los demás nos ofrecen. La generosidad es una corriente de ida y vuelta.

Es sumamente importante que las familias también se involucren y sigan conversando en casa lo que los chicos aprenden en el jardín y en la escuela. Es de suma importancia que trabajemos en equipo, y hagamos nuestro aporte para lograr, entre todos, un futuro mejor.

4º Grado comparte:

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